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sábado, 19 de abril de 2014

Paul McCartney Propone un menú Vegetariano....

Imagen para PETA Sociedad que protege el tratamiento de animales.
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Imagen para PETA Sociedad que protege el tratamiento de animales.

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“No coman pescado” ( y más...ver video)

El Beatle propone un menú vegetariano para estas Pascuas, mientras prepara sus shows en Uruguay y Chile.
Militante full time del vegetarianismo, Paul McCartney aprovechó la Semana Santa para ampliar los alcances de su prédica, e instó a reemplazar por vegetales los tradicionales menúes con pescado como base.


Paul, quien creció en el seno de una familia católica, apareció fotografiado en la página web de la asociación proteccionista PETA con una remera con la leyenda “No coman” y un pez a continuación.


“Muchos años atrás, estaba pescando, y cuando comencé a recoger al pobre pez, pensé: ‘Lo estoy matando, tan sólo por el placer que me da hacerlo’. Y sentí un click dentro mío. Mientras lo veía pelear por sobrevivir, entendí que su vida era tan importante como la mía”, dijo el músico.

En línea con lo expresado por McCartney, quien acredita unas cuantas de las mejores canciones del repertorio universal de la música popular, la gente de PETA argumentó que científicos de primera línea coincidieron en que los peces sienten el dolor y sufren en la misma medida en que lo hacen los pájaros y los mamíferos.


“Billones de esos sabios y sensibles animales son sacrificados cada año, sin que haya cuidado alguno por su bienestar”, publicó la asociación, que resaltó el gesto del ex Beatle, donde seguramente promoverá la causa que también fue bandera irrenunciable de su ex esposa Linda. fuente

MAS INFO:
http://buenasiembra.com.ar/salud/alimentacion/index.html


miércoles, 24 de abril de 2013

10 Saludables Vegetales Verdes.

10 VERDES 5 ESTRELLAS




1: Brócoli, el terror de los niños



Aunque a los pequeños les cuesta trabajo comerlos, esta verdura, es alta en vitamina C, así como en fibra dietética.

Sus múltiples nutrientes como diindolylmethane y pequeñas cantidades de selenio son eficaces para combatir varias enfermedades, desde problemas respiratorios hasta cánceres.


2: Repollo, ideal para ensaladas


Conocida también como col, esta hortaliza pertenece a la familia de las brasicáceas. Aunque existe una gran variedad de repollos, todos son ricos en vitamina C, A, calcio y además tienen un alto contenido de fibra que hacen bien al organismo.


3: El berro, la hierba milagrosa


Esta planta originaria del este del Mediterráneo activa las enzimas del cuerpo, así como fenetil isosiocianato, un compuesto alimenticio presente en los vegetales crucíferos con propiedades anticancerígenas. Puedes prepararlo en una riquísima ensalada o en un aderezo.


4: Hoja de mostaza



Esta planta tiene altas cualidades nutritivas además de un excelente valor dietético debido a su bajo contenido calórico, así como un alto y complejo contenido vitamínico (A y C). Varios especialistas aseguran que es un estupendo diurético.


5: Hojas de nabo



Los grelos y las nabizas son las hojas de los nabos que salen antes de la floración. Ambas tienen, incluso, más vitaminas que los nabos en sí como C, B6, B3, B1 y B2, además de minerales, como potasio, calcio, fósforo y yodo.


6: El perejil no es una simple planta



Esta humilde hierba que principalmente se usa para darle sabor a las comidas o aderezos, también es toda una fuente de nutrientes.

Contiene grandes cantidades de acido fólico, vitaminas B y aceites esenciales, además de vitaminas A y K.


7: Espinaca, fuente de nutrientes



Estas hojas comestibles te ayudarán a mantener la agudeza mental, así como también a reducir el riesgo de cáncer del hígado, ovarios, colon y de próstata ya que aportan una gran cantidad de vitaminas y minerales.


8: Apio, en la lucha contra el cáncer



Cuenta con un alto contenido en fibra y agua, por lo que es excelente para las dietas.

Ayuda a prevenir el cáncer,
según estudios de la Universidad de Harvard. Además apoya la alcalinización de tu cuerpo y es un gran remedio para la acidez estomacal y la gastritis.


9: Lechuga para la diabetes



Posee un alto componente diurético debido a sus altas dosis de potasio.
Es por esto que es un alimento muy recomendable en dietas de adelgazamiento, obesidad, hipertensión.

Además es muy útil en dietas destinadas a bajar el nivel de azúcar en sangre debido a sus cualidades depurativas.


10: Una dieta con verdolagas



Entre sus propiedades cuenta con buenas cantidades de mucílagos, altas proporciones de ácidos grasos Omega 3, vitaminas, carotenos, magnesio, calcio, potasio y se cree que podrían llegar a tener pigmentos de fuerte capacidad antioxidante. fuente




MAS INFO: http://buenasiembra.com.ar/ecologia/articulos/las-ventajas-de-una-vida-mas-vegetariana-1434.html

miércoles, 7 de noviembre de 2012

10 razones para ser vegetariano


 10 razones para ser vegetariano

1.- En los años 70, se llevaron a cabo numerosas investigaciones que demostraron que las dietas de bajo contenido graso, previenen las enfermedades cardiacas. La dieta vegetariana posee estas características, pudiendo además, revertir dichas males.
2.- Las grasas vegetales polisaturadas tienden a disminuir la presión arterial, mientras que las grasas animales la eleva.
3.- Es una buena medida para prevenir el cáncer por la cantidad de fibras presentes en la alimentación vegetariana; al facilitar la expulsión de los residuos alimenticios, se eliminan las toxinas, previniendo así el cáncer del colon. También hay muchos vegetales como el brócoli, repollitos de bruselas, la coliflor, el ajo y otros, que contienen alimentos anticancerígenos.
4.- La pasta sin carne contiene gran cantidad de carbohidratos y es el alimento preferido de los corredores porque produce una energía lenta y sostenida sin exceso de grasa o de calorias.
5.- Mientras más frutas, vegetales y cereales coma, mayor cantidad de nutrientes tendrá su organismo. Una dieta vegetariana variada y debidamente equilibrada, aporta los niveles necesarios en nutrientes que su organismo necesita.
6.- La dieta basada principalmente en cereales, vegetales y frutas, ayuda a controlar la diabetes. Los asiáticos y polinesios llevan una dieta similar y los casos de diábetes entre esta población son raros; pero cuando adoptan el modo de alimentación Occidental, los casos de diabetes se vuelven mas numerosos con las complicaciones frecuentes, como la arteriosclerosis.
7.- Los platos basados en vegetales son mas económicos, en cuanto a los costos de la frutas, piense que se está ahorrando las cuentas médicas.
8.- Las pastas y cereales son buena fuente de energía, recomendada sobre todo por los atletas y los fisioculturistas, para construir músculos y aumentar la resistencia. Contra lo que generalmente se cree, la dieta vegetariana no es pobre en proteínas.
9.- Aumentará sus conocimientos en nutrción al tomar interés en cambiar sus hábitos alimentarios y recurrir a la literatura existente sobre vegetarianismo.
10.- Es una alimentación completa Porque todos los nutrientes que el organismo necesita se encuentran en el reino vegetal; las vitaminas, los aminoácidos y los minerales están presentes en los vegetales.

10 razones para ser vegetariano

1.- En los años 70, se llevaron a cabo numerosas investigaciones que demostraron que las dietas de bajo contenido graso, previenen las enfermedades cardiacas. La dieta vegetariana posee estas características, pudiendo además, revertir dichas males.

2.- Las grasas vegetales polisaturadas tienden a disminuir la presión arterial, mientras que las grasas animales la eleva.


3.- Es una buena medida para prevenir el cáncer por la cantidad de fibras presentes en la alimentación vegetariana; al facilitar la expulsión de los residuos alimenticios, se eliminan las toxinas, previniendo así el cáncer del colon. También hay muchos vegetales como el brócoli, repollitos de bruselas, la coliflor, el ajo y otros, que contienen alimentos anticancerígenos.



4.- La pasta sin carne contiene gran cantidad de carbohidratos y es el alimento preferido de los corredores porque produce una energía lenta y sostenida sin exceso de grasa o de calorias.

5.- Mientras más frutas, vegetales y cereales coma, mayor cantidad de nutrientes tendrá su organismo. Una dieta vegetariana variada y debidamente equilibrada, aporta los niveles necesarios en nutrientes que su organismo necesita.


6.- La dieta basada principalmente en cereales, vegetales y frutas, ayuda a controlar la diabetes. Los asiáticos y polinesios llevan una dieta similar y los casos de diábetes entre esta población son raros; pero cuando adoptan el modo de alimentación Occidental, los casos de diabetes se vuelven mas numerosos con las complicaciones frecuentes, como la arteriosclerosis.


7.- Los platos basados en vegetales son mas económicos, en cuanto a los costos de la frutas, piense que se está ahorrando las cuentas médicas.


8.- Las pastas y cereales son buena fuente de energía, recomendada sobre todo por los atletas y los fisioculturistas, para construir músculos y aumentar la resistencia. Contra lo que generalmente se cree, la dieta vegetariana no es pobre en proteínas.


9.- Aumentará sus conocimientos en nutrción al tomar interés en cambiar sus hábitos alimentarios y recurrir a la literatura existente sobre vegetarianismo.


10.- Es una alimentación completa Porque todos los nutrientes que el organismo necesita se encuentran en el reino vegetal; las vitaminas, los aminoácidos y los minerales están presentes en los vegetales.

EcoPortal.net

jueves, 12 de enero de 2012

Dietas vegetarianas y enfermedades crónicas

Dietas vegetarianas y enfermedades crónicas


Enfermedad cardiovascular (ECV)

Para evaluar los estudios existentes sobre la relación entre los patrones dietéticos vegetarianos y los factores de riesgo de ECV, se ha utilizado el análisis basado en la evidencia de la literatura científica (96). Se han completado dos cuestiones de análisis de evidencia:

     - ¿Cuál es la relación entre dieta vegetariana y cardiopatía isquémica?
     - ¿Cómo está asociada la ingesta de micronutrientes en una dieta vegetariana con los factores de riesgo de ECV?


Cardiopatía Isquémica.
Dos estudios de cohortes extensos (97, 98) y un metaanálisis (99) encontraron que las personas vegetarianas presentaban un menor riesgo de muerte por cardiopatía isquémica que los no vegetarianos. Este menor riesgo de muerte se observó tanto en ovo-lacto-vegetarianos como en veganos (99). La diferencia en el riesgo persistió tras el ajuste por IMC, hábito tabáquico y clase social (97).

Esto es especialmente significativo porque el menor IMC observado comúnmente en las personas vegetarianas (99) es un factor que podría ayudar a explicar el menor riesgo de enfermedad cardíaca en las personas vegetarianas. Si esta diferencia en el riesgo persiste incluso tras ajustar por IMC, otros aspectos de la dieta vegetariana serían los responsables de esta reducción del riesgo, más allá de lo que cabría esperar debido al menor IMC.

Declaración de conclusiones del EAL
: Una dieta vegetariana está asociada con un menor riesgo de muerte por cardiopatía isquémica. Grado I= Bueno.

Niveles de Lípidos en Sangre. El menor riesgo de muerte por cardiopatía isquémica observado en las personas vegetarianas podría explicarse en parte por las diferencias en los niveles de lípidos en sangre.

En base a los niveles de lípidos en sangre observados en un extenso estudio de cohortes, la incidencia de cardiopatía isquémica se estimó que era un 24% inferior en las personas vegetarianas y un 57% inferior en los veganos, a lo largo de su vida, en comparación con quienes comían carne (97). Por regla general, los estudios encuentran en las personas vegetarianas niveles menores de colesterol total y de lipoproteínas de baja densidad (colesterol LDL) (100, por ejemplo).

Los estudios de intervención han demostrado una reducción en los niveles de colesterol total y de colesterol LDL cuando los sujetos cambiaban de su dieta habitual a una dieta vegetariana (101, por ejemplo). Aunque hay pocas pruebas de que una dieta vegetariana esté asociada con mayores niveles de colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL) o con mayores o menores niveles de triglicéridos, una dieta vegetariana está claramente asociada con niveles menores de colesterol LDL.

Otros factores, como las variaciones en el IMC y en los alimentos consumidos o evitados en el contexto de una dieta vegetariana, o las diferencias en el estilo de vida, podrían explicar parcialmente los resultados inconsistentes en relación con los niveles de lípidos en sangre.

Los factores que podrían poseer un efecto beneficioso sobre los niveles de lípidos en sangre en una dieta vegetariana son las mayores cantidades de fibra, de frutos secos, de soja y de esteroles vegetales, y los menores niveles de grasa saturada. Las personas vegetarianas consumen entre un 50% y un 100% más de fibra que los no vegetarianos y los veganos tienen ingestas superiores a los ovo-lacto-vegetarianos (12).

Se ha comprobado repetidamente que la fibra soluble reduce los niveles de colesterol total y de LDL, y que reduce el riesgo de enfermedad coronaria (17). Una dieta rica en frutos secos reduce significativamente los niveles de colesterol total y de LDL (102).

Las isoflavonas de soja pueden desempeñar un papel en la reducción de los niveles de colesterol LDL y en la reducción de la susceptibilidad del LDL a la oxidación (103). Los esteroles vegetales, que se encuentran en las legumbres, los frutos secos y las semillas, los cereales integrales, los aceites vegetales y otros alimentos vegetales, reducen la absorción del colesterol y disminuyen los niveles de colesterol LDL (104).

Factores asociados a las dietas vegetarianas que pueden afectar al riesgo de ECV.

Otros factores de las dietas vegetarianas pueden influir sobre el riesgo de ECV independientemente de los efectos de los niveles de colesterol. Algunos alimentos que tienen un papel destacado en la dieta vegetariana y que pueden ofrecer protección ante la ECV son la proteína de soja (105), las frutas y las verduras, los cereales integrales y los frutos secos (106, 107).

Las personas vegetarianas parecen consumir más fitoquímicos que los no vegetarianos debido a que un mayor porcentaje de su ingesta energética procede de alimentos vegetales. Los flavonoides y otros fitoquímicos parecen poseer efectos protectores como antioxidantes, en la reducción de la agregación plaquetaria y la coagulación sanguínea, como agentes antiinflamatorios, y en la mejora de la función endotelial (108, 109).

Se ha comprobado que los ovo-lacto-vegetarianos presentan una respuesta vasodilatadora significativamente mejor, lo cual sugiere un efecto beneficioso de la dieta vegetariana sobre la función endotelial vascular (110).

Se realizó un análisis de evidencia para examinar cómo el contenido en micronutrientes de las dietas vegetarianas podría estar relacionado con los factores de riesgo de ECV.

Declaración de conclusiones del EAL
: No se identificó ningún estudio que cumpliera los criterios de inclusión que examinase la ingesta de micronutrientes de una dieta vegetariana y los factores de riesgo de ECV. Grado V= No asignable.

No todos los aspectos de las dietas vegetarianas están asociados con un riesgo reducido de enfermedad cardíaca. Los niveles superiores de homocisteína en sangre que han sido encontrados en algunos vegetarianos, aparentemente debido a una ingesta inadecuada de vitamina B-12, pueden incrementar el riesgo de ECV (111, 112) aunque no todos los estudios apoyan esta teoría (113).

Las dietas vegetarianas han sido usadas con éxito para el tratamiento de la ECV. Un régimen con una dieta muy baja en grasa (<=10% de la energía) y casi vegana (permitiendo cantidades limitadas de lácteos desnatados y clara de huevo) junto con ejercicio físico, abandono del hábito tabáquico y gestión del estrés, mostró reducir los niveles de lípidos en sangre, la presión sanguínea y el peso, y mejorar la capacidad para el ejercicio (114). Se ha comprobado que una dieta casi vegana rica en fitoesteroles, fibra soluble, frutos secos y proteína de soja es tan efectiva para reducir los niveles séricos de colesterol LDL como una dieta baja en grasas saturadas y con estatinas (115).


Hipertensión


Un estudio transversal y un estudio de cohortes encontraron que había una menor tasa de hipertensión en las personas vegetarianas que en los no vegetarianos (97, 98). Unos resultados similares fueron observados en Adventistas del Séptimo Día en Barbados (116) y en los resultados preliminares de la cohorte del 2º Estudio de Salud Adventista (117). Parece que los veganos tienen menores tasas de hipertensión que otros vegetarianos (97, 117).

Diversos estudios han mostrado una menor presión sanguínea en vegetarianos en comparación con los no vegetarianos (97, 118) aunque otros estudios han mostrado escasas diferencias en cuanto a presión sanguínea entre vegetarianos y no vegetarianos (100, 119, 120).

Al menos uno de los estudios que mostraba una menor presión sanguínea en vegetarianos encontró que era el IMC en lugar de la dieta lo que explicaba gran parte de las variaciones ajustadas por edad en la presión sanguínea (97). Las personas vegetarianas tienden a presentar un IMC inferior a los no vegetarianos (99); de modo que la influencia de las dietas vegetarianas sobre el IMC puede explicar en parte las diferencias encontradas en la presión sanguínea entre vegetarianos y no vegetarianos.

Las variaciones en la ingesta dietética y en el estilo de vida entre los grupos de vegetarianos puede limitar la solidez de las conclusiones en cuanto a la relación entre dietas vegetarianas y presión sanguínea.

Entre los posibles factores de las dietas vegetarianas que podrían comportar una menor presión sanguínea está el efecto colectivo de varios compuestos beneficiosos que se encuentran en alimentos vegetales, como el potasio, el magnesio, los antioxidantes, la grasa dietética y la fibra (118, 121).

Los resultados del estudio Dietary. Approaches to Stop Hypertension (DASH) (Aproximaciones Dietéticas para Detener la Hipertensión), en el que los sujetos llevaron una dieta baja en grasa y rica frutas, verduras y productos lácteos, sugieren que unos niveles dietéticos considerables de potasio, magnesio y calcio desempeñan un papel importante en la reducción de los niveles de presión sanguínea (122).

La ingesta de fruta y verdura era responsable de aproximadamente la mitad de la reducción de la presión sanguínea en la dieta del estudio DASH (123). Además, nueve estudios han mostrado que el consumo de entre 5 y 10 raciones de fruta y verdura reduce significativamente la presión sanguínea (124).


Diabetes


Se ha observado que los adventistas vegetarianos presentan menores tasas de diabetes que los adventistas no vegetarianos (125). En el Estudio de Salud Adventista, el riesgo de desarrollar diabetes, ajustado por edad, era dos veces mayor en los no vegetarianos, en comparación con sus homólogos vegetarianos (98). Aunque la obesidad incrementa el riesgo de diabetes tipo 2, se observó que la ingesta de carne y carne procesada era un factor de riesgo importante para la diabetes incluso tras ajustar por IMC (126).

En el estudio Women’s Health Study (Estudio de Salud de Mujeres), los autores también observaron que la ingesta de carne roja y carne procesada y aumentaba el riesgo de diabetes tras ajustar por IMC, ingesta total de energía y ejercicio físico (127).

El riesgo significativamente superior de diabetes fue más pronunciado con el consumo frecuente de carnes procesadas como el beicon y los perritos calientes. Los resultados seguían siendo significativos incluso tras un ajuste adicional por fibra dietética, magnesio, grasa y carga glucémica (128).

En un amplio estudio de cohortes, el riesgo relativo de diabetes tipo 2 en mujeres por cada incremento de una ración en la ingesta1 fue de 1.26 para la carne roja y de 1.38 a 1.73 para las carnes procesadas (128).

Además, se ha asociado la ingesta superior de verduras, cereales integrales, legumbres y frutos secos con un riesgo sustancialmente menor de resistencia a la insulina y de diabetes tipo 2, y una mejoría en el control glucémico tanto en sujetos normales como en resistentes a la insulina (129-132).

Estudios observacionales han mostrado que las dietas ricas en cereales integrales están asociadas a una mejor sensibilidad a la insulina. Este efecto puede estar parcialmente mediado por los niveles significativos de magnesio y de fibra en los alimentos con cereales integrales (133).

Las personas con altos niveles de glucosa en sangre pueden experimentar una mejoría en la resistencia a la insulina y reducir los niveles de glucosa en sangre en ayunas tras haber consumido cereales integrales (134).

Las personas que consumen alrededor de tres raciones diarias de alimentos con cereales integrales1 tienen de un 20% a un 30% menor probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 que quienes consumen pocos (<3 raciones por semana) (135). (Nota de los traductores: se refiere a raciones americanas. En España se usa un distinto patrón para definir una ración habitual de consumo).

En el estudio Nurses Health Study (Estudio de Salud de las Enfermeras), el consumo de frutos secos estuvo asociado inversamente con el riesgo de diabetes tipo 2 tras ajustar por IMC, actividad física y muchos otros factores.

El riesgo de diabetes para aquellos que consumían frutos secos cinco o más veces a la semana fue un 27% inferior que para aquellos que no consumían casi nunca, mientras que el riesgo de diabetes para aquellos que consumían manteca de cacahuete al menos cinco veces por semana (equivalente a 5 onzas de cacahuetes/semana, unos 140 gramos) fue un 21% inferior que para aquellos que casi nunca comían crema de cacahuete (129).

Debido a que las legumbres contienen carbohidratos de digestión lenta y tienen un alto contenido de fibra, es de esperar que mejoren el control glucémico y reduzcan la incidencia de diabetes. En un amplio estudio prospectivo realizado en mujeres chinas, no, se observó una asociación inversa entre la ingesta total de legumbres, de cacahuetes, de soja y de otras legumbres en mujeres chinas, y la incidencia de diabetes mellitus tipo 2, tras ajustar por el IMC y otros factores.

El riesgo de diabetes tipo 2 fue del 38% y del 47% menor, para aquellas mujeres que tenían una alta ingesta total de legumbres y una alta ingesta de soja, respectivamente, en comparación con las que presentaban una baja ingesta de estos alimentos (132).

En un estudio prospectivo, el riesgo de diabetes tipo 2 fue un 28% menor para las mujeres que se encontraban en el quintil superior de ingesta de verduras, pero no de frutas, en comparación con las mujeres situadas en el quintil inferior de ingesta de verduras.

Todos los grupos de verduras individuales estaban inversa y significativamente asociados con el riesgo de diabetes tipo 2 (131). En otro estudio, el consumo de verduras de hoja verde y fruta, pero no zumo de fruta, estaba asociado con un menor riesgo de diabetes (136).

Las dietas veganas ricas en fibra están caracterizadas por un bajo índice glucémico y una carga glucémica entre baja y moderada (137). En un ensayo clínico aleatorizado de 5 meses, una dieta vegana baja en grasa consiguió mejorar considerablemente el control glucémico en personas con diabetes tipo 2, c logrando que un 43% de pacientes redujeran su medicación para la diabetes (138).

Los resultados fueron superiores a los obtenidos al seguir una dieta basada en las directrices de la Asociación Americana de la Diabetes (individualizada en función del peso corporal y las concentraciones de lípidos; 15%-20% de proteína; <7% de grasa saturada; 60% a 70% de carbohidratos y grasa monoinsaturada; <=200 mg de colesterol).


Obesidad


Entre los Adventistas, de los cuales alrededor de un 30% siguen una dieta sin carne, los patrones de alimentación vegetariana han sido asociados con un menor IMC, el cual se incrementa a medida que crece la frecuencia de consumo de carne tanto en hombres como en mujeres (98).

En el Estudio Vegetariano de Oxford, los valores de IMC fueron superiores en los no vegetarianos en comparación con las personas vegetarianas en todos los grupos de edad tanto para hombres como para mujeres (139). En un estudio transversal con 37.875 adultos, quienes comían carne tenían los valores más altos de IMC medio ajustado por edad y los veganos los valores más bajos, teniendo los otros vegetarianos valores intermedios (140).

En el Estudio EPIC-Oxford, la ganancia de peso durante un periodo de 5 años, en una cohorte de personas concienciadas por la salud, se situó en los valores más bajos entre aquellos que pasaron a una dieta con menos alimentos de origen animal (141). En un amplio estudio transversal británico, se observó que aquellas personas que se hicieron vegetarianas de adultas no diferían en IMC o peso corporal respecto a aquellas que eran vegetarianas de por vida (53). No obstante, aquellos que han estado siguiendo una dieta vegetariana durante al menos 5 años por lo general presentan un IMC inferior.

Entre los adventistas en Barbados, el número de vegetarianos obesos, que hubieran seguido la dieta durante más de 5 años, fue un 70% menor que el número de obesos omnívoros, mientras que las personas vegetarianas recientes (que seguían la dieta <5 años) tenían un peso corporal similar al de los omnívoros (116).

Se ha comprobado que una dieta vegetariana baja en grasas es más efectiva para la pérdida de peso a largo plazo en mujeres posmenopáusicas que una dieta más convencional como la del Programa Nacional de Educación del Colesterol (142).

Es posible que las personas vegetarianas tengan un IMC inferior debido a su mayor consumo de alimentos ricos en fibra y bajos en calorías, como las frutas y las verduras.


Cáncer


Las personas vegetarianas tienden a presentar una tasa global de cáncer inferior a la población general, y esto no se limita a los cánceres relacionados con el tabaco. Los datos del estudio Adventist Health Study (Estudio de Salud de los Adventistas) revelaron que los no vegetarianos tenían un riesgo bastante mayor de cáncer tanto colorrectal como de próstata en comparación con las personas vegetarianas, pero no había diferencias significativas en los cánceres de pulmón, mama, útero o estómago entre los grupos tras ajustar por edad, sexo y tabaquismo (98).

La obesidad es un factor importante que incrementa el riesgo de cáncer en diversas ubicaciones (143). Debido a que el IMC de las personas vegetarianas tiende a ser inferior al de los no vegetarianos, el menor peso corporal de las personas vegetarianas puede ser un factor importante.

Una dieta vegetariana proporciona diversos factores dietéticos que resultan protectores frente al cáncer (144). Los estudios epidemiológicos han mostrado de forma consistente que el consumo regular de fruta y verdura está firmemente asociado con un riesgo reducido de algunos cánceres (108, 145, 146).

En cambio, entre las supervivientes de cáncer de mama en fase temprana en el ensayo “Alimentación y vida saludable de las mujeres” (Women’s Healthy Eating and Living), la adopción de una dieta con un aumento en las raciones diarias adicionales de fruta y verdura no redujo los eventos de recidiva del cáncer de mama ni la mortalidad durante un periodo de 7 años (147).

Las frutas y las verduras contienen una compleja mezcla de fitoquímicos, que poseen una potente actividad antioxidante, antiproliferativa y protectora frente al cáncer. Los fitoquímicos pueden mostrar efectos aditivos y sinérgicos, y lo mejor es consumirlos en los alimentos en su estado natural (148-150).

Estos fitoquímicos interfieren con diversos procesos celulares involucrados en la progresión del cáncer. Entre estos mecanismos se encuentran la inhibición de la proliferación celular, la inhibición de la formación de aductos de ADN, la inhibición de enzimas de la fase I, la inhibición de las rutas de señales de transducción y de la expresión de oncogenes, la inducción de la detención del ciclo celular y de la apoptosis, la inducción de enzimas de la fase II, el bloqueo de la activación del factor nuclear kappaB, y la inhibición de la angiogénesis (149).

Según el reciente informe del Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (143), las frutas y verduras son protectoras frente al cáncer de pulmón, boca, esófago y estómago, y en menor grado en otras ubicaciones.

El consumo regular de legumbres también representa una medida de protección frente al cáncer de estómago y de próstata (143). Se ha observado que la fibra, la vitamina C, los carotenoides, los flavonoides y otros fitoquímicos de la dieta ofrecen protección frente a varios cánceres.

Las verduras del género Allium pueden proteger frente al cáncer de estómago y el ajo protege frente al cáncer colorrectal. Se ha observado que las frutas ricas en el pigmento rojo licopeno protegen frente al cáncer de próstata (143). Recientemente, ciertos estudios de cohortes han sugerido que una elevada ingesta de cereales integrales proporciona una protección importante frente a varios cánceres (151).

La actividad física regular proporciona una protección importante frente a la mayoría de los principales cánceres (143).

A pesar de la gran variedad de potentes fitoquímicos presentes en frutas y verduras, los estudios sobre población humana no han mostrado grandes diferencias en cuanto a incidencia de cáncer o tasas de mortalidad entre vegetarianos y no vegetarianos (99, 152).

Quizás se necesitan datos más detallados sobre consumo de alimentos ya que la biodisponibilidad y potencia de los fitoquímicos depende de la preparación de los alimentos, como por ejemplo si las verduras están cocidas o crudas. En el caso del cáncer de próstata, una elevada ingesta de productos lácteos puede reducir el efecto quimioprotector de una dieta vegetariana.

El consumo de lácteos y otros alimentos ricos en calcio ha sido asociado con un riesgo superior de cáncer de próstata (143, 153, 154), aunque no todos los estudios confirman este hallazgo (155).

El consumo de carne roja y de carne procesada está sistemáticamente asociado con un incremento en el riesgo de cáncer colorrectal (143). Por otro lado, la ingesta de legumbres estaba asociada negativamente con el riesgo de cáncer de colon en no vegetarianos (98).

En un análisis conjunto de catorce estudios de cohortes, el riesgo ajustado de cáncer de colon se veía considerablemente reducido por una elevada ingesta de fruta y verdura frente a una baja ingesta. Las ingestas de fruta y de verdura estaban asociadas con un riesgo inferior de cáncer de colon distal, pero no con el de colon proximal (156).

Las personas vegetarianas presentan una ingesta de fibra considerablemente mayor que los no vegetarianos. Se cree que una elevada ingesta de fibra protege frente al cáncer de colon, aunque no todas las investigaciones confirman esto. El estudio EPIC, que involucró a diez países europeos, mostró una reducción del 25% en el riesgo de cáncer colorrectal en el cuartil más alto de ingesta de fibra dietética comparado con el cuartil más bajo.

Basándose en estos resultados, Bingham y colaboradores (157) concluyeron que en poblaciones con una baja ingesta de fibra, duplicar la ingesta de fibra podría reducir el cáncer colorrectal en un 40%. Por otro lado, un análisis conjunto de trece estudios prospectivos de cohortes mostró que la elevada ingesta de fibra no estaba asociada con un riesgo menor de cáncer colorrectal tras tomar en consideración múltiples factores de riesgo (158).

Por otra parte, el consumo de carne ha sido asociado en algunos estudios, pero no en todos, con un riesgo superior de cáncer de mama (161). En un estudio, el riesgo de cáncer de mama crecía entre un 50% y un 60% por cada 100 g/día adicionales de carne consumida (162).


Osteoporosis


Los productos lácteos, las verduras de hoja verde y los alimentos vegetales enriquecidos con calcio (como algunas marcas de cereales, de bebidas de soja y de arroz, y de zumos) pueden proporcionar calcio más que suficiente para las personas vegetarianas.

Estudios transversales y longitudinales con base poblacional, publicados durante las últimas dos décadas sugieren que no hay diferencias en la densidad mineral ósea (DMO), tanto en hueso trabecular como cortical, entre omnívoros y ovo-lacto-vegetarianos (163).

Aunque existen muy pocos datos sobre la salud ósea en veganos, algunos estudios sugieren que la densidad ósea es inferior entre los veganos comparada con los no vegetarianos (164, 165). Las mujeres asiáticas veganas de estos estudios tenían una ingesta muy baja de proteína y de calcio.

Se ha observado que un inadecuado aporte proteico y una ingesta baja de calcio están asociados con pérdida ósea y fracturas de cadera y columna en personas ancianas (166, 167). Además, el estado de vitamina D está comprometido en algunos veganos (168).

Los resultados del estudio EPIC-Oxford proporcionan pruebas de que el riesgo de fractura ósea en las personas vegetarianas es similar al de los omnívoros (38). El riesgo superior de fractura ósea en los veganos parecía ser consecuencia de una ingesta menor de calcio.

No obstante, las tasas de fractura de los veganos que consumían más de 525 mg diarios de calcio no diferían de las tasas de fractura en omnívoros (38). Otros factores asociados con una dieta vegetariana, como el consumo de fruta y verdura, la ingesta de soja y la ingesta de verduras de hoja verde ricas en vitamina K, deben ser considerados a la hora de evaluar la salud ósea.

Los huesos tienen un papel protector en el mantenimiento del pH sistémico. La acidosis suprime la actividad osteoblástica, con la disminución de la expresión génica de matrices proteicas específicas y de la actividad de la fosfatasa alcalina. La producción de prostaglandinas por parte de los osteoblastos incrementa la síntesis del receptor osteoblástico activador del factor nuclear del ligando kappaB.

La inducción ácida del activador del receptor del factor nuclear del ligando kappaB estimula la actividad osteoclástica y el reclutamiento de nuevos osteoclastos para promover la resorción ósea y la regulación de la carga de protones (169).

Un consumo mayor de fruta y verdura tiene un efecto positivo sobre la economía del calcio y los marcadores del metabolismo óseo (170). El alto contenido de potasio y magnesio de las frutas, las bayas y las verduras, con sus cenizas alcalinas, convierte a estos alimentos en agentes dietéticos útiles para inhibir la resorción ósea (171). La DMO del cuello femoral y de la columna lumbar en mujeres premenopáusicas era alrededor del 15% al 20% superior en las mujeres del cuartil más alto de ingesta de potasio en comparación con aquellas del cuartil más bajo (172).

Se observó que el potasio dietético, un indicador de la producción endógena neta de ácido y de la ingesta de fruta y verdura, ejercía una influencia moderada sobre los marcadores de salud ósea, lo cual puede contribuir a lo largo de toda una vida a un riesgo menor de osteoporosis (173).

La ingesta elevada de proteína, especialmente proteína animal, puede producir un aumento de la calciuria (167, 174). Las mujeres posmenopáusicas con dietas ricas en proteína animal y pobres en proteína vegetal presentaron una alta tasa de pérdida ósea y un riesgo muy superior de fractura de cadera (175).

Aunque la ingesta excesiva de proteína puede comprometer la salud ósea, existen pruebas de que las ingestas bajas de proteína pueden incrementar igualmente el riesgo de una baja integridad ósea (176).

Los niveles sanguíneos de osteocalcina parcialmente carboxilada, un marcador sensible del estado de vitamina K, se emplean para indicar el riesgo de fractura de cadera (177), y predecir la DMO (178). Los resultados de dos amplios estudios prospectivos de cohortes sugieren una relación inversa entre la ingesta de vitamina K (y de verduras de hoja verde) y el riesgo de fractura de cadera (179, 180).

Estudios clínicos a corto plazo sugieren que la proteína de soja rica en isoflavonas reduce la pérdida ósea en la columna vertebral en mujeres posmenopáusicas (181). En un metaanálisis de diez ensayos controlados aleatorizados, las isoflavonas de la soja demostraron un beneficio significativo sobre la DMO espinal (182).

En un ensayo controlado aleatorizado, las mujeres posmenopáusicas que recibieron genisteína experimentaron un descenso significativo en la excreción urinaria de deoxipiridinolina (un marcador de la resorción ósea), y un aumento en los niveles séricos de fosfatasa alcalina específica del hueso (un marcador de la formación de hueso) (183).

En otro metaanálisis de nueve ensayos controlados aleatorizados sobre mujeres menopáusicas, las isoflavonas de la soja inhibieron significativamente la resorción ósea y estimularon la formación ósea en comparación con el placebo (184).

Para promover la salud ósea, las personas vegetarianas deberían ser animados a consumir alimentos que proporcionen ingestas adecuadas de calcio, vitamina D, vitamina K, potasio y magnesio; cantidades adecuadas, pero no excesivas, de proteína; e incluir cantidades generosas de frutas y verduras y de productos de soja, con cantidades mínimas de sodio.


Enfermedad Renal


Las ingestas elevadas de proteína dietética a largo plazo (por encima de 0.6 g/kg/día para una persona con enfermedad renal que no se someta a diálisis, o por encima de la Ingesta Dietética de Referencia de proteína de 0.8 g/kg/día para personas con función renal normal) ya sea de fuente animal o vegetal, puede empeorar una enfermedad renal crónica existente o provocar lesiones renales en personas con función renal normal (185).

Esto puede ser debido a la mayor tasa de filtración glomerular asociada con una ingesta proteica superior. Las dietas veganas basadas en el consumo de soja parecen ser nutricionalmente adecuadas para personas con enfermedad renal crónica y pueden retardar la progresión de la enfermedad renal (185).


Demencia


Un estudio sugiere que las personas vegetarianas tienen un riesgo menor de desarrollar demencia que los no vegetarianos (186). Este riesgo reducido puede deberse a la menor presión sanguínea que se observa en las personas vegetarianas o a la ingesta superior de antioxidantes de las personas vegetarianas (187).

Otros posibles factores para reducir el riesgo podrían ser la menor incidencia de enfermedad cerebrovascular y un posible uso reducido de hormonas posmenopáusicas. Las personas vegetarianas pueden, no obstante, tener factores de riesgo para la demencia. Por ejemplo, se ha asociado un pobre estado de vitamina B-12 con un riesgo mayor de demencia aparentemente a causa de la hiperhomocisteinemia que se observa con la deficiencia de vitamina B-12 (188).


Otros Efectos de las Dietas Vegetarianas sobre la Salud


En un estudio de cohortes, se encontró que las personas vegetarianas de mediana edad tenían un 50% menos de probabilidad de padecer diverticulitis en comparación con los no vegetarianos (189). Se considera que el factor protector más importante es la fibra, mientras que la ingesta de carne puede aumentar el riesgo de diverticulitis (190).

En un estudio de cohortes con 800 mujeres entre los 40 y los 69 años de edad, las no vegetarianas tenían más del doble de probabilidad de padecer de cálculos biliares que las vegetarianas (191), incluso tras controlar por obesidad, sexo y edad. Varios estudios de un grupo de investigadores finlandeses sugieren que el ayuno, seguido de una dieta vegana, puede resultar útil en el tratamiento de la artritis reumatoide (192). fuente

MAS INFO:
http://buenasiembra.com.ar/salud/alimentacion/salud-nutricion-670.html

http://buenasiembra.com.ar/salud/alimentacion/el-vegetarianismo-puede-terminar-con-el-hambre-en-el-mundo-313.html




lunes, 29 de agosto de 2011

Veganos, Lista de Nutriendes


Lista de nutriendes veganos

Lista de nutrientes y sus fuentes, para dietas vegetarianas estrictas.
Brenda Davis, Vesanto Melina & David Bousseau



Hidratos de Carbono

Son esenciales en la dieta pues la necesidad más urgente del cuerpo humano es obtener energía y estos la aportan en un metabolismo normal.

Aparte ahorran proteínas. Los HdC son un grupo de sustancias que incluyen los azucares más simples (fructuosa (azúcar de frutas, la + importante), galactosa y glucosa), los disacáridos (lactosa, maltosa y sacarosa) y los polisacáridos (celulosa, glucógeno y almidón)

Podemos encontrarlos en:

Cereales integrales y sus subproductos: arroz, trigo, avena, fideos; frutas como bananas, uvas y ciruelas; legumbres: arvejas, lentejas y garbanzos; frutas secas como pasas, dátiles e higos; oleaginosas como nueces , almendras, castañas, avellanas y maní; verduras como papas y tapioca


Grasas

Forman el tejido adiposo, actúa de recubrimiento de los órganos internos, conservando el calor corporal como una capa bajo la piel.

Son fundamentales para recubrir las neuronas (mielina) y el buen funcionamiento del sistema nervioso.

También son una fuente concentrada de energías a las que se recurre en segundo lugar, después de los HdC o en específicos esfuerzo físicos.

Podemos encontrarlas mayoritariamente en: Algas vegetales, nueces, almendras, avellanas y aceitunas. También en: cereales integrales, paltas, semillas, verduras, legumbres, raíces, etc.


Vitaminas

Son fundamentales para la digestión, para la reproducción y el buen funcionamiento del sistema nervioso y muscular, favorecen el crecimiento de los tejidos y la producción de anticuerpos.

Si existe deficiencia de alguna de ellas, se produce una enfermedad determinada, la que se revierte al ingerir la vitamina que faltaba.


Vitamina A:


Esta se presenta como tal solo en los productos animales, pero los carotenas contenidos en los vegetales son transformados por el organismo en Vit. A, esta además se almacena, por lo que si consumimos habitualmente carotenos de vegetales, siempre tendremos reservas de esta vitamina.

Las conseguimos en: Vegetales amarillos, y amarillo-rojizos y verdes como son las zanahorias, ajíes, calabazas, tomates, papas, espinaca, diente de león, batata, remolacha, cebolla, ciruela, pasas, lechuga, etc.

Vitamina C:

Una dieta vegana aporta más vitamina C que una dieta cárnica, por lo que no vale la pena consumir pastillas de esta vit.

La hallamos en: cítricos (naranja, kiwi, pomelos, limón, mandarina, etc), tomate, pimientos verdes, verduras de hoja, coliflor, brócoli, papas, repollitos de bruselas, melones y mangos.

Vitamina D:
Se almacena en el cuerpo, es vital para la absorción del calcio y su utilización, por esto es importante para niños y embarazadas.

Se la llama también “vitamina solar”, ya que la mejor fuente es la simple exposición del cuerpo al sol. La sobredosis (en los que suelen tomar pastillas) puede ser peligroso.

Vitamina E:


Evita la coagulación de la sangre dentro de las venas, actúa contra la vejez y mantiene la fertilidad por más años.

La mayoría de los alimentos la poseen, pero abunda en: frutos secos, aceites y cereales integrales.

Vitamina K:
Efectos antihemorrágicos y de coagulación, es rara su escacez pero es esencial en la dieta.

Se encuentra en: vegetales verdes y amarillos, verduras de hoja, repollo y espinacas.

Complejo Vitamina B:


Todas desempeñan un papel importante en el metabolismo de los Hidratos de Carbono, las grasas y proteínas, también ayudan al funcionamiento del sistema nervioso.

Las siguientes son las fuentes principales de estas vitaminas:
  • B1: levadura de cerveza, germen de trigo y soja

  • B2: (riboflavina) levadura de cerveza, cereales enriquecidos, almendras

  • B3: levadura de cerveza, legumbres, mantequilla de maní

  • B6: levadura de cerveza, cereales integrales, bananas y verduras.

  • B12: es importante ya que junto al ácido fólico regula la producción de los glóbulos rojos en la médula ósea.

    Es de difícil obtención para los veganos, ya que se encuentra en los productos animales.

    Se la puede encontrar en : levadura de cerveza cultivada en medio rico en B12 (leer etiqueta), leche de soja fortificada, sucedáneos de carne (seitan, pasta de soja) siempre que estén enriquecidos en la citada vitamina.

    Ningún alimento vegetal es una fuente fiable de B12.

    De hecho, muchos alimentos vegetales como las algas o alimentos fermentados, contienen "análogos" de B12, sustancias parecidas a la B12, pero sin actividad real en nuestro cuerpo, y que además bloquean la acción de la verdadera B12.

    Existen también muchas pastillas de esta vitamina que son veganas.

    En esta página hay más información al respecto.

  • Ácido Fólico: actúa junto a la B12 en la fabricación de glóbulos rojos, actúan uno en ausencia del otro.

    Se encuentra en: lechugas, legumbres, espinacas, bananas, frutos secos y cereales.

  • Ácido Pantoténico: es importante para la liberación de energía y la síntesis de muchos compuestos corporales.

    Se encuentra en muchos alimentos por ej.: levadura de cerveza, salvado de trigo, repollo y arvejas.

  • Biotina: ejerce un papel importante en la utilización de los Hidratos de Carbono, las grasas y las proteínas.

    Se encuentra en la mayoría de los alimentos y además la sintetiza el propio organismo.

    También en: los porotos verdes, soja, frutos secos y levadura de cerveza.


Minerales

Son necesarios como reguladores químicos y materiales de construcción.

Calcio:


es el mineral més abundante en el cuerpo, el 99% esta en los huesos y dientes. La ingesta excesiva de protéinas, limita la absorción del calcio, como ocurre en la dieta basada en productos animales.

En esta página hay más información al respecto. Se halla en semillas de sésamo, perejil, soja, chauchas, higos, dátiles, verduras de hoja (espinaca, acelga, etc.) y también en jugos fortificados.

Hierro:


combinado con una proteína forman la hemoglobina, sustancia de la sangre que transporta el oxígeno de los pulmones a los órganos y tejidos.

 Se halla en algas, soja y derivados, vegetales de hoja (espinacas mayormente), papas, lentejas, frutas secas, cereales integrales, perejil, chauchas y levadura de cerveza.

La presencia de vitamina C favorece la correcta absorción del hierro, por lo que es muy recomendable acompañar por ejemplo: una ensalada de lentejas (hierro) con jugo de limon (vit. C) u otras frutas.

Además cocinar con los viejos utensillos de cocina hechos de hierro, puede aumentar la ingestión de este mineral entre un 100 y un 400%, curioso pero útil.

Zinc:
es importante en el mantenimiento del sentido del gusto y en el crecimiento y sobre todo en la maduración sexual.

El execivo consumo de alcohol provoca un aumento de la eliminación del zinc.

Las fuentes son algas, semillas de calabaza, cereales integrales, legumbres, semillas de sésamo, frutas secas, soja y levadura de cerveza.

Fósforo:
influye en la formación de huesos y dientes. Permite el almacenamiento y la liberación de energía.

La ingestión excesiva de fósforo disminuye la absorcion del calcio, lo que lleva al organismo a tomarlo de los propios huesos (futura osteoporosis).

Una dieta basada en carnes y refrescos carbónicos (coca-cola o pepsi, etc.) puede resultar en un desequilibrio calcio-fósforo, por la grandes cantidades presentes de fósforo en estos productos.

Fuentes apropiadas son germen de trigo, avena, maníes, arvejas, levadura de cerveza (algunas vienen enriquecidas con calcio para mayor beneficio).

Sodio/Cloro/Potasio:


juntos controlan el balance líquido del organismo, las respuestas nerviosas y las contracciones musculares.

Los occidentales consumimos entre 3 y 6 veces más sodio del que necesitamos en realidad, el exceso de este, aumenta la retención de líquidos y eleva el peso corporal.

Obtenemos sodio y cloro de las algas, la sal de mesa, y las verduras en general, y potasio: de la levadura de cerveza, el salvado, papas, bananas, naranjas y tomates.

Magnesio:


liberador de energía, absorbe y transporta nutrientes y transmite impulsos nerviosos y contracciones musculares.

Se encuentra en verduras frescas, algas, harina de soja, nueces, almendras, tofu (queso de soja), cereales integrales y semillas de sésamo.

Yodo:
es un componente de la hormona tiroidea, que regula funciones metabólicas básicas. Su deficiencia puede provocar bocio.

Este problema disminuye al incluir yodo en la sal de mesa (sal yodada).

Fuentes en sal yodada algas (ojo, un exceso de algas puede ser perjudicial para el tiroides por exceso de yodo) y en mucha menor medida verduras y legumbres.


Proteínas

Solo las proteínas contienen nitrógeno, uno de los 4 elementos fundamentales (carbono-hidrógeno-oxígeno-nitrógeno, los tres primeros se encuentran en las grasas y los hidratos de carbono), para el funcionamiento químico de animales y plantas.

Las proteínas son las principales formadoras de vida.

Derivado del latín “Proteios” que significa “Primero” o “Principal”. Los más notables fenómenos de la vida se producen gracias y a través de ellas, como por ejemplo el crecimiento y el desarrollo.

Encontramos proteínas en: Semillas de girasol, tofu, nueces, salvado de trigo, cebada, mijo, arroz, chauchas, coliflor, mantequilla de maní, arvejas, lentejas, frutas oleaginosas, champiñones y pastas.


Oligoelementos

Los siguientes oligoelementos son esenciales para la vida humana, pero no hay requerimientos mínimos de ellos, a excepción del cobre.

Cromo:
afecta la metabolización de la glucosa. Lo encontramos en: verduras, frutas, levadura y cereales integrales.

Cobalto:
importante componente de la Vitamina B12.

Lo encontramos en: algas y el resto de los vegetales

Cobre:
importante en la formación de la hemoglobina y la absorción del hierro.

Lo encontramos en: frutos secos, cereales integrales, verduras de hoja y legumbres

Fluor:
vital en la formación de dientes y huesos.

Lo encontramos en: algas y vegetales en los que su cantidad varía según la zona y el suelo

Manganeso:
formación de huesos y sistemas enzimáticos.
Lo encontramos en: mayormente en el salvado de trigo, también en frutos secos, cereales integrales, legumbres, mantequilla de maní, frutas y verduras.

Molibdeno:
regulador del hierro.
Lo encontramos en: mayormente en las legumbres, y también en cereales integrales y levadura.

Selenio:
protege los glóbulos rojos.
Lo encontramos en: trigo en mayor cantidad y en las algas y la levadura de cerveza.

MAS INFO: http://buenasiembra.com.ar/salud/meditacion/alimento-una-perspectiva-dimensional-1046.html

http://buenasiembra.com.ar/salud/alimentacion/crudivoristas-583.html

Basada en el trabajo y estudios de: Brenda Davis, Vesanto Melina & David Bousseau. Becoming Vegan - Ed. BPC - 2000.
Revisado por Julio Basulto, Dietista-Nutricionista de la Unión Vegetariana Española.

domingo, 20 de febrero de 2011

El cerebro Vegano -VegetarianoV.S el cerebro comecerdo


Debo admitir que siempre ha existido en mí la duda sobre si la maldad en el ser humano se genera por el ambiente o si así nacemos. No tendría caso entrar en controversias del tipo "lo que es malo para ti puede ser bueno para otros" porque puedo afirmar sin dudarlo, que cualquier animal humano y no humano tiene los siguientes intereses:

• Vivir y
• No sentir dolor (físico o emocional) 

Entendiendo los puntos anteriores como verdades absolutas podemos decir entonces que todos pensamos que asesinar o lastimar a un ser vivo vertebrado está mal, así de sencillo .

Es obvio que la mayoría de las personas no piensa así. No sé si alguno de ustedes haya tenido ese extraño sentimiento de alienación y soledad por creer que los animales tienen el mismo derecho que el ser humano a vivir y ser libres; tal vez alguna vez hayan deseado pensar como carnívoros y no vomitar cada vez que huelen los tacos de la esquina, tal vez odian sentirse solos y no saben a qué se debe el hecho de que cierta información los afecte mucho más que a otros.

Lo que es peor, no saben cómo convencer a la gente de que están en contra del maltrato y abuso de todos los seres sintientes, no sólo los animales.

Pues bien, un grupo de científicos se dio a la tarea de investigar si nuestro cerebro es el responsable de atormentarnos o bien, de convertirnos en sociópatas selectivos.

Se utilizaron tres grupos de estudio: veganos, vegetarianos y omnívoros.

Primero
se les aplicó un test de empatía en el cual se determinó que los veganos y vegetarianos eran mucho más compasivos que los omnívoros (comehierbas 1 - comecerdos 0).

La segunda prueba consistió en aplicar una resonancia magnética (para quienes no ven Dr. House y no saben lo que es, digamos que se trata de "escanear" la actividad de tu cerebro) y registrar las reacciones de los tres grupos ante imágenes neutrales de paisajes naturales, imágenes de sufrimiento animal y de sufrimiento humano.

Se encontraron resultados muy interesantes que arrojaron los siguientes datos: veganos y vegetarianos tuvieron mayor actividad en las zonas del cerebro relacionadas con el sentimiento de empatía, como la corteza cingular anterior y el lóbulo frontal izquierdo, mientras observaban las imágenes de sufrimiento animal y humano
(comehierbas 2 - comecerdos 0)
.

Es decir, veganos y vegetarianos sintieron empatía por ambos seres vivos, sin embargo, muy a nuestro pesar, su empatía fue ligeramente mayor cuando observaba imagenes de animales sufriendo, mostrando actividad adicional en las áreas prefontales y visuales.

Esto podría interpretarse como prueba de que veganos y vegetarianos sí simpatizan más con los animales no humanos (comehierbas 2 - comecerdos

1)
. Sin embargo, las pruebas tienen algunas lagunas y sus mismos autores lo admiten: a ninguno de los sujetos de prueba se les pidió hablar sobre sus sentimientos al ver dichas imágenes y además, ninguna de las fotos neutrales incluía seres vivos (comehierbas 2 - comecerdos 1 1/2).

Incluso si se demostrara que la actividad cerebral representaba empatía, es muy probable que ante las imágenes de sufrimiento humano la sociedad se encuentre muy desensibilizada, las vemos en todos lados: periódicos, noticias, videojuegos, películas, etc., es decir, el que estemos desensibilizados antes ciertas imágenes no quiere decir que no sintamos empatía por los sujetos de dichas fotografías... por otro lado, los veganos se encuentran más sujetos a recibir información sobre crueldad animal, lo que en teoría también los desensibilizaría y sus resultados no serían tampoco confiables
(comehierbas 2 1
1/2  - comecerdos 1 1/2).

El estudio también dejó al aire la interrogante sobre si las caracterísitcas de veganos, vegetarianos y omnívoros eran así de nacimiento o se habían desarrollado con el tiempo.

En fin, como mencioné antes, este interesante experimento sigue estando incompleto, pero por lo menos estos resultados preliminares nos dicen que a los veganos nos cae mejor el resto del mundo que a los omnívoros...

 :P   (comehierbas 2 11/2 20 - comecerdos 1 1/2).

viernes, 30 de julio de 2010

SER VEGETARIANO ¿BASTA?



El ecologismo es una corriente compensatoria en términos materiales. Es útil. Es efectiva. Pero puede resultar huérfana de impulsos internos que promueven en estos tiempos, transformaciones definidamente más radicales que los hábitos culturales.
  
Muchos movimientos llamados ecológicos o ambientales, presentan un practicismo que asiste el detenimiento de una proliferación absurda en la humanidad, respecto del consumismo, del desvío de los recursos energéticos, como de la educación sistemática de las masas humanas que emprenden grupos de poder con un fin desinformativo.

En otras palabras, es útil colaborar con el ahorro de los recursos energéticos por medio de la utilización de lámparas de bajo consumo de electricidad.

Es útil prescindir del uso de bolsas plásticas así como de elementos derivados de la industria del petróleo innecesarios para la vida humana.
   
Es útil manifestarse en absoluto desacuerdo sobre la caza y utilización como alimento de animales acuáticos en peligro de extinción sobre la faz del planeta.
   
Es útil desalentar la utilización de productos o sistemas que dañen el equilibrio atmosférico en todos los continentes buscando paliar los desajustes ya provocados en ese sentido.
   
Es útil también, ser vegetariano. Pero no basta. Ya no es suficiente.
Puesto que, si solo fuese asumido como un movimiento externo y no como el resultado de modificaciones internas -que imprimen su energía también en los niveles mas densos del ser-, no distaría mucho de representar una forma de protesta más, práctica, efectiva, útil, pero intrascendente.

El fundamentalismo es sumamente corrosivo en cualquiera de sus expresiones, debido a que requiere un sostenimiento prolongado en el campo de las ideas. Y muchas veces, el alimento para ello es forzado.
   
Una transformación profunda en el campo de la consciencia no requiere de apoyos mentales ni justificativos. Se sostiene por si misma, al espejar una energía supramental. Lo que se construye de afuera hacia adentro es siempre un revestimiento. Y obra como tapón.

Existen incontables teóricos, y muy pocos prácticos. Igualmente, de entre estos, muchos que hacen, pero pocos que son. Y poco ayuda hacer sin ser, pues sería inconexo. Estas manifestaciones deberían interdepender una de la otra; no existir separadamente.

 El vegetarianismo, o fitofagia, es para estos tiempos, una acción de inigualable repercusión. Pero si emergiese exenta del ser, solo obraría de forma superficial.
   
Si el “acto” consistente en prescindir de cadáveres para alimentarse no involucrase el pulimento del carácter, o la disolución de tendencias y conductas instintivas, pasionales o egoístas, como al mismo tiempo no se volviese terreno de expresión de patrones más elevados de vida, que fuesen el resultado de haber buscado primeramente transformarse, de forma íntima, para después –como en un diapasón perfecto de energías- trocar afuera lo que dentro ya es una realidad, aquel acto, el de prescindir de cadáveres para alimentarse –aunque relevante en si mismo- no sería mas que el prescindir de cadáveres para alimentarse. Extrínseco como movimiento, y de resonancia moderada para el planeta.

No volvernos partícipes del asesinato de animales es sumamente importante en esta época, mas también lo es el no condecir la misma actitud ante la existencia que propagan aquellos que exterminan en nombre de la indiferencia y la desidia.
   
La abulia con que los seres asumen su existencia es el causante del holocausto animal. Detener el holocausto –aunque mas no sea en parte-,  sin “exterminar” la abulia, resulta inconexo como expresión. Como lo sería caminar sin avanzar, o dar forma sin construir.
   
Lo que centuplica día a día la masacre animal no es la super población humana, casi irreversible hoy, sino la soberbia generalizada. Este homicidio no toma consistencia por la alterabilidad de la mayoría de los vegetales comercializados, sino que es efecto del desmedro generalizado por la vida. La individualidad generalizada. La ambición generalizada. La superficialidad generalizada.
   
La industria frigorífica no se cimienta en la supuesta insensibilidad de los animales, sino en la evidente insensibilidad de los hombres. En su cinismo. En su mezquindad. En su promiscuidad. En su fanatismo. En su rigidez.
   
Ni es la inaccesibilidad a las informaciones que demuestra –hecho por hecho- el gravamen que imputa a la humanidad estos actos, causa del carnivorismo masivo, sino la inaccesibilidad –por dispersión e identificación con las fuerzas materiales- a las energías internas, las cuales si fluyesen, derramarían cura, elevación, armonía, amor.
  
La utilidad de un movimiento, es innegable. Más, la futilidad también lo es, en cuanto el mismo solo fuera resultado de una intención racional, y no de un impulso genuino, internamente respaldado. Así lo dictamina la Ley, en este universo donde lo que está “abajo” es – o debería ser- perfecta expresión de lo que está “arriba”.

Un acto ecológico legítimo involucra mucho más que refrenar hábitos de consumo. O que fomentar la preservación ambiental. Un acto ecológico legítimo debería contener mucho más que una reprensión moral.
   
El cultivo de pensamientos puros, la exigüidad de emociones desbordadas, actos desprovistos de caprichosidad son los parámetros más consistentes sobre los cuales encontraría el ecologismo un marco adecuado de expresión. No solo proclamar la pureza del aire, unilateralmente. Un ecosistema abarca una biota compuesta por elementos físicos, pero también psíquicos, y colectivos, que requieren un justo tratamiento.
   
Estamos ante la oportunidad de desenvolver un “activismo interior”. No desdeñando el valor de lo que externamente pueda realizarse. Sino generando una sumatoria de factores. Existiendo, de forma integral.
   
Labor, que de connotaciones morales solamente, se octava ascendentemente. Se vuelve espiritual en sus bases. Los seres, como comprometidos agricultores, aprenden así a sembrar entretanto desmalezan. Dispersan semillas de renovación mientras, sin cesar, también expurgan.

Algunas personas exclaman que el carnivorismo es analéptico. Es decir, que auxilia a reponer el desgaste físico de manera puntual. Argumentando incluso una saciedad que los vegetales no proporcionarían. Pero, en rigor, aquello es únicamente el producto de un narcótico masivo, propio de una información desviada.

El consumo de cadáveres tiene aparentemente un aval médico, científico y hasta religioso cuando en esencia su perdurabilidad se origina en el pacto con las fuerzas materiales que el ser humano aun sustenta. Por ejercer el libre albedrío con terquedad. Por imponer su dominio “animal” sobre quienes necesitan, paradójicamente, un tratamiento humano. Por comodidad. Por inercia. Por cumplir su voluntad individual y aislada, sin medir costos siquiera. De ello se erige el asesinato vacuno, porcino, equino y de incontables especies animales. Del culto a las falsas necesidades.

 El carnivorismo es anacrónico. Aunque más fuera de tiempo y lugar, es la actitud con la que el ser humano desenvuelve su existencia.

 Ser vegetariano no basta, debido a la ruindad de los cimientos. Ser ecologista no basta, porque la contaminación es más amplia que en la medidas convencionalmente estudiadas. Más fuertes que las tormentas desgarradoras de un tifón inesperado, son las emanaciones psíquicas, atestadas de agresividad. La humanidad irrumpe así los estratos sutiles del planeta arrojando los desperdicios de sus perversiones y bajezas. Si en la ciencia existiese flexibilidad, podría reconocerse por ejemplo, este tipo de concatenaciones.

 En un campo de batalla, los guerreros osan en lucha. Pero no son sus instrumentos los que definen la victoria, sino los pormenores de su conducta.

Si tras el vegetarianismo, aun asomasen frivolidades, una dieta sería vana. Si aun prescindiendo de cadáveres en su alimentación, los principios superiores yaciesen aniquilados, una dieta sería vana.
   
Sostener vicios y comportamientos que refractan la luz, a pesar de la alimentación diferir, no posee una diferencia substancial de la idiosincrasia de aquellos que, en el otro extremo, ponen en sus platos, restos mortuorios.

El vegetarianismo es necesario. Muy necesario. Es indispensable, como ejercicio. Innegable, como acción. Infalible, como régimen. Es noble, en términos filosóficos. E ineludible, como movimiento que contrarresta el exterminio insensibilizado de la vida. Más no basta en estos tiempos. No alcanza a transformar lo que con urgencia es solícito transformar, en cada individuo.

Una colaboración especial de Janik  para Buenasiembra
.

MAS INFO: http://buenasiembra.com.ar/salud/alimentacion/el-vegetarianismo-puede-terminar-con-el-hambre-en-el-mundo-313.html