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BUENASIEMBRA

viernes, 27 de agosto de 2010

RECOMENDACIONES PARA EL CÁNCER

Estimados amigos:

Deseamos compartir con ustedes un mail que recibimos, con recomendaciones para combatir el cáncer, realizadas por el famoso Hospital "Johns Hopkins" de Estados Unidos. Si bien la institución declara "apócrifo" al contenido de dicho mail, decidimos reproducirlo abajo, dado que coincide plenamente con nuestra propuesta depurativa, nutritiva y preventiva. Además coincide también con los conceptos de investigadores de la Universidad de Quebec (Montreal, Canadá) que han dado lugar al libro "Los alimentos contra el cáncer, la prevención del cáncer a través de la alimentación".

En este libro se fundamentan científicamente las virtudes anticancerígenas de nobles alimentos naturales, como cítricos, crucíferas, ajo, cebolla, cúrcuma, té verde, tomate, cacao, frutas de bosque, derivados de la soja, fuentes de omega 3, vino tinto y hortalizas en general. Los investigadores canadienses sostienen que la cotidiana terapéutica nutricional es tremendamente efectiva, económica e inocua, aunque poco valorizada por la medicina ortodoxa.


RECOMENDACIONES PARA EL CÁNCER

1. Todos tenemos células cancerígenas. Estas células no aparecen en análisis estándares, hasta que no se hayan multiplicado por billones. Cuando finalizado un tratamiento, el médico le dice a un paciente de cáncer que no tiene más células cancerígenas en su cuerpo, esto sólo significa que el examen no es capaz de detectar las células cancerigenas, porque la cantidad no resulta apreciable para un análisis normal.


2. Las células cancerígenas aparecen entre 6 a 10 veces en la vida de una persona.


3. Cuando el sistema inmunológico de una persona es suficientemente fuerte, las células cancerígenas son destruidas por aquel y así se evita la multiplicación que da lugar a un tumor.


4. Cuando una persona tiene cáncer, esto indica que dicha persona tiene múltiples deficiencias nutricionales; éstas pueden ser genéticas, ambientales, alimentarias o debido al estilo de vida.


5. Para solucionar estas múltiples deficiencias nutricionales, el cambio de dieta, incluyendo suplementos nutricionales, permitiría fortalecer el sistema inmunológico.

6. La quimioterapia provoca el envenenamiento de las células cancerígenas de rápido crecimiento, pero a la vez destruye células buenas en el sistema óseo, en el tracto intestinal, etc. y puede causar daños en órganos, tales como el hígado, riñones, corazón, pulmones, etc.


7. La radioterapia, mientras destruye células cancerigenas, también quema y daña células saludables, tejidos y órganos.


8. El tratamiento inicial con quimioterapia y radiación, a menudo reduce el tamaño del tumor. Sin embargo el uso prolongado de quimioterapia y radiación no conduce a la destrucción de más tumores. La quimioterapia y la radiación pueden generar en las células cancerígenas, mutación y mayor resistencia, dificultando luego su destrucción. La cirugía puede también provocar que las células cancerígenas se dispersen hacia otros lugares del cuerpo .


9. Cuando el cuerpo tiene demasiada carga tóxica, producto de la quimioterapia y la radiación, el sistema inmunológico queda comprometido o destruido; entonces la persona puede sufrir varias clases de infecciones y complicaciones.

10. Una forma efectiva de combatir el cáncer es llevar a las células cancerígenas a "morir de hambre", evitando nutrirlas con alimentos que las estimulen a multiplicarse.

Sugerencias de alimentación para personas con células cancerígenas
 
1. El azúcar es un alimento estimulante del cáncer. Eliminando el azúcar de nuestra alimentación se elimina un alimento que fortalece la proliferación de células cancerígenas. Los sustitutos de la azúcar, son fabricados con edulcorantes sintéticos dañinos (a excepción de la Yerba Dulce o stevia rebaudiana). Buenos sustitutos del azúcar son la miel de abejas y el azúcar integral de caña, pero siempre en pequeñas cantidades. A la sal de mesa se le añade un químico para el color blanco, lo cual es también un estimulante para el crecimiento de células cancerígenas. La mejor alternativa es la sal marina integral.  


2. La leche produce flemas en el cuerpo, especialmente en el tracto gastro-intestinal. El cáncer se alimenta de flemas. Eliminando el lácteo vacuno y sustituyéndolo con leches vegetales, se consigue que las células cancerígenas mueran de hambre.


3. Las células cancerígenas se desarrollan en un ambiente ácido. Una dieta estructurada en alimentos cárnicos es ácida, por lo tanto es preferible ingerir pescado y carnes blancas. La carne roja también contiene antibióticos que se aplica al ganado, hormonas del crecimiento y parásitos; todos ellos son dañinos, especialmente para las personas con cáncer.


4. Una dieta elaborada con un 80 % de vegetales frescos y jugos, granos, semillas, nueces y un poco de frutas, estimularía a crear un ambiente alcalino (PH mayor de 7) en el cuerpo. Alcalinidad es salud. El resto de la alimentación (20%) puede ser provista de alimentos cocidos como granos. Un jugo de vegetales frescos provee enzimas vivas, las cuales son fácilmente absorbidas, penetrando al nivel celular en 15 minutos, alimentando y estimulando rápidamente el desarrollo de células sanas y saludables.


Para conseguir enzimas vivas que contribuyan a desarrollar células saludables, beba zumos, jugos o extractos de vegetales frescos (la mayoría de los vegetales, incluyendo legumbres frescas). Además, ingiera vegetales 2 o 3 veces al día. Las enzimas son destruidas a una temperatura de 40º C, por lo tanto cocine sus vegetales a temperaturas inferiores; de esta manera preservará sus nutrientes, que son perjudiciales para las células cancerígenas.

5. Elimine el café, el té y el chocolate, los cuales contienen cafeína. El té verde es una mejor alternativa y posee propiedades que combaten el cáncer. La mejor agua para beber es el agua filtrada. Esto evita conocidos tóxicos y metales pesados en el agua.

6. La proteína cárnica es difícil de digerir y consume muchas enzimas digestivas. Los alimentos cárnicos no digeridos permanecen en el intestino, transformándose en sustancias putrefactas, lo cual conduce a la generación de más tóxicos.

7. La pared exterior de las células cancerígenas tienen una membrana protectora de proteína. Comiendo menos alimentos cárnicos, logramos dejar más enzimas disponibles para atacar la pared exterior de las células tumorales, lo cual permite destruir un mayor número de las mismas.

8. Algunos suplementos alimentarios (Essiac ó Tónico Herbario, antioxidantes, vitaminas, minerales, etc.) ayudan a construir y a fortalecer el sistema inmunológico, lo cual contribuye a que el propio organismo genere células que destruyen las células tumorales. Otros suplementos alimenticios, como la vitamina E, estimulan el mecanismo natural del cuerpo para deshacerse de células dañadas, no deseadas e innecesarias.

9. Las células cancerígenas no pueden operar en un ambiente oxigenado. Ejercicios diarios y respiración profunda, contribuyen a que las células reciban más oxígeno. La terapia con oxígeno es otro método para destruir células cancerigenas.

10. El cáncer es una enfermedad de la mente, del cuerpo y del espíritu. Una actitud proactiva y un espíritu positivo ayudan, indudablemente, al portador de cáncer a sobrevivir. La ira, la soledad y la tristeza provocan un fuerte estrés al organismo, creando un medio químicamente ácido y favorable al cáncer. Por el contrario, un espíritu lleno de amor y perdón, contribuirá a dificultar el desarrollo tumoral. Aprender a relajarse y a disfrutar de la vida son herramientas útiles a la persona con el padecimiento.

Almacén Natural.




La Curación del Cuerpo Llega a traves del Alma

Tarde o temprano todos los seres humanos enfermamos y el dolor reduce nuestra capacidad para el trabajo y el placer, llegando incluso a arrebatarnos la vida. Sin embargo pocas son las personas conscientes de que la enfermedad aparece cuando malgastamos nuestra energía. Permitimos que nos la roben o la encarrilamos hacia objetivos erróneos.
Comprenderlo así nos abre el camino de la autocuración, un milagro posible si interpretamos las dolencias del cuerpo como lo que lo de verdad son: expresiones de un malestar espiritual que SI tiene curación.

Los miedos, las fobias, la falta de autoestima o el afán excesivo de control pueden tener repercusiones físicas insólitas y de difícil diagnostico, que solo podemos resolver aprendiendo a mantenernos en contacto con nuestro YO mas profundo.

Aprender el lenguaje del sistema energético humano es un medio para comprendernos a nosotros mismos, un medio para salir airosos de estos retos espirituales. Al comprender la anatomía de la energía identificara las pautas o modalidades de nuestra vida, y la profunda interrelación que existen en el funcionamiento de mente, cuerpo y espíritu.
Este conocimiento propio nos proporcionara placer y paz mental, y al mismo tiempo lo conducirá a la curación emocional y psíquica.

Nos rodea una energía emocional generada por experiencias interiores y exteriores, tanto las positivas como las negativas. Estas fuerzas influyen en el tejido físico interno del cuerpo. De esta manera, la biografía de una persona, es decir, las experiencias que conforman su vida, se convierte en biología.

LA BIOGRAFÍA SE CONVIERTE EN BIOLOGÍA

Nuestro cuerpo contiene nuestra historia, todos los capítulos, párrafos y versos, línea a línea, de todos los acontecimientos y relaciones de nuestra vida. Un miedo, por ejemplo, activa todos los sistemas corporales, el estomago se tensa, el ritmo cardiaco se acelera y tal vez el cuerpo comienza a sudar. Un pensamiento amoroso puede relajar todo el cuerpo.

Todos tenemos sentimientos negativos, pero no toda aptitud negativa produce enfermedad. Para crear enfermedad, las emociones negativas tienen que ser dominantes, por ejemplo, una persona puede saber que debe de perdonar a alguien, pero decide que continuar enfadada le da más poder. Continuar obsesivamente enfadada la hace más propensa a desarrollar una enfermedad porque la consecuencia energética de una obsesión negativa es la impotencia.

La energía es poder, y transmitir energía al pasado pensando insistentemente en acontecimientos penosos resta poder al cuerpo, (o sea lo debilita) y puede conducir a la enfermedad. El poder (que nos da la energía) es esencial para sanar y para conservar la salud. Las aptitudes que generan sensación de impotencia no solo conducen a una falta de estima propia, sino que también agotan la energía del cuerpo físico y debilitan la salud en general.

EL PODER PERSONAL ES NECESARIO PARA LA SALUD

Muchas personas desarrollan una enfermedad cuando pierden algo que para ellas representa poder, como dinero, un trabajo o cuando pierden a alguien a quien han investido de poder o de su identidad, como el cónyuge, un progenitor o un hijo. Nuestra relación con el poder esta en el núcleo de nuestra salud.

Para que una terapia alternativa tenga éxito es necesario que la persona tenga un concepto interno del poder, una capacidad para generar energía interna y recursos emocionales, como por ejemplo, creer en su autosuficiencia.
Es necesario tomar conciencia de lo que nos da poder.
La curación de cualquier enfermedad se facilita identificando nuestros símbolos de poder y escuchando los mensajes que el cuerpo y las intuiciones nos envían acerca de ellos.

LA PERSONA PUEDE SANARSE SOLA

Curación total y cura no son lo mismo. Se produce una "cura" cuando la persona ha logrado controlar o detener el avance físico de una enfermedad. Curar una enfermedad física, sin embargo, no significa necesariamente que se haya aliviado también el estrés emocional y psíquico que formaba parte de ella. En este caso es muy posible, y con frecuencia probable, que la enfermedad reaparezca.

El proceso de la cura es pasivo, es decir, el paciente se inclina a ceder su autoridad al medico y al tratamiento prescrito, en lugar de desafiar activamente la enfermedad y recuperar la salud. La curación en cambio es un proceso activo e interno que implica investigar las aptitudes, los recuerdos y las creencias con el deseo de liberarse de todas las pautas negativas que impiden la total recuperación emocional y espiritual.

Conseguir salud, felicidad y equilibrio energético se reduce a centrar mas la atención en lo positivo que en lo negativo y a vivir de una manera espiritualmente coherente con lo que sabemos que es la verdad.

LA CONCIENCIA Y SU CONEXION CON LA CURACIÓN

Durante las cuatro últimas décadas se ha escrito mucho sobre el papel de la mente en la salud,
nuestras actitudes tienen un papel importantísimo en la creación y la destrucción de la salud corporal. La depresión, por ejemplo, no solo afecta a la capacidad de sanar, sino que deteriora directamente el sistema inmunitario. El enfado, la amargura, la rabia y el resentimiento obstaculizan el proceso de curación o lo impiden totalmente. La voluntad de sanar tiene un enorme poder, y sin ese poder interior una enfermedad suele salirse con la suya.

LA CONCIENCIA Y LA MUERTE

¿Significa esto que las personas que no se curan no han conseguido ampliar su conciencia?, NO, en absoluto. Morir no significa no haber sanado. La muerte es una parte inevitable de la vida. La realidad es que muchas personas se curan de sus tormentos emocionales y
psíquicos, y por lo tanto mueren "sanadas".

Al igual que nacemos en el momento idóneo para que nuestra energía entre en la tierra, también hay un momento idóneo para dejar la tierra, No tenemos que morir con dolor y enfermedad. La mente consciente es capaz de liberal el espíritu del cuerpo sin tener que soportar el dolor del deterioro físico. Esta elección la podemos tomar todos.

Tomar conciencia significa cambiar las reglas según las cuales vivimos y las creencias que conservamos. Nuestros recuerdos y aptitudes son literalmente las reglas que determinan la calidad de vida y la fuerza de los lazos con los demás.

¿PUEDEN SER CURADAS TODAS LAS ENFERMEDADES?

Si, por supuesto, pero eso no quiere decir que todas las enfermedades van a ser curadas. A veces una persona tiene que soportar una enfermedad por motivos que le servirán para afrontar sus miedos y su negatividad. Y a veces a una persona le ha llegado la hora de morir. La muerte no es el enemigo; el enemigo es el miedo a la muerte.

Reseña del libro "ANATOMÍA DEL ESPÍRITU".
Autora: Caroline Myss, Ph.D.

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